La política económica caracterizada por el dólar alto en el contexto de una coyuntura internacional favorable permitió en los últimos años una recuperación y crecimiento sostenido de la industria y la producción agropecuaria, aunque sectorialmente desigual. El crecimiento ha sido de un 50 %, con índices anuales a “tasas chinas”, lo que permitió el aumento de la ocupación y el empleo.
En este proceso las Pymes jugaron un papel importante.
Las industrias del sector han venido incrementando su utilización de capacidad instalada en forma significativa desde la salida de la crisis, y experimentaron un significativo aumento de la producción. Sin embargo, si bien esto evidencia procesos de inversión, la mayoría de las Pymes siguen creciendo básicamente con el capital instalado que poseen y su mayor utilización.
También el personal ocupado aumentó mayormente en las Pymes luego de la recuperación, con un 43% de crecimiento entre el año 2002 y el 2006, (para el total de la industria el crecimiento de la ocupación para idéntico período fue del 30%).
Sin embargo, en la medida en que se concentró extraordinariamente la producción (el 30% de las industrias maneja el 70%), esta minoría gravita en la formación de los precios, y a su vez se ha hecho un derecho propio la mayor participación del beneficio dentro del proceso, fenómeno que se viene acentuando en los últimos años.
La diferencia entre las Pymes y las grandes industrias se viene acentuando en los últimos años. Las ventas crecieron en menor medida para el sector, y las Pymes no pueden trasladar a los precios los aumentos salariales. Son necesarias políticas específicas para que las Pymes puedan sostener el empleo de calidad, teniendo en cuenta que los costos salariales de las grandes empresas concentradas se ubican entre el 5 y el 7% mientras en las Pymes oscilan entre el 25 y el 35 por ciento.
Si a esta situación sumamos el crecimiento de los insumos generados por las grandes empresas monopólicas formadoras de precios, las tarifas y la presión impositiva, la rentabilidad del sector ha disminuido y se han incrementando las dificultades para actualizar su capital de trabajo cuando más lo necesita.
Ciertamente las Pymes se han visto afectadas por los efectos de las restricciones en la provisión de energía a causa de las insuficiencias del sistema durante el periodo de mayor demanda invernal. La solución de fondo es la capacidad de decisión estratégica sobre los recursos.
El debate esencial sobre estos temas no debe quedar en manos de las 500 empresas formadoras de precios, en su mayoría con fuerte componente de capital extranjero.
Tareas pendientes
En tal contexto la preocupación actual es que el importante rol social y económico de las Pymes no recaiga sobre la rentabilidad empresaria, puesto que podría frenar el desarrollo de estas empresas hacia el futuro. Para que el conjunto de las Pymes pueda entrar en un camino de recuperación sostenida y el crecimiento alcance a todas las empresas del sector es necesario adoptar una visión estratégica que garantice un desarrollo efectivo en el tiempo y deseche las presiones de los grandes grupos económicos, en su mayoría extranjeros.
El actual ministro de Economía, Miguel Peirano, ha dado señales positivas en este sentido, pronunciándose contra el neoliberalismo y las políticas de los ’90 y a favor del fortalecimiento del mercado interno y el fomento de las exportaciones con valor agregado. El freno puesto a las demandas abusivas de la Sociedad Rural Argentina, así como las medidas aduaneras de protección a la industria nacional son también signos alentadores.
La tarea pendiente para que el conjunto de las Pymes pueda crecer y sostenerse requiere una acción directa desde el Estado para mejorar el acceso de estas empresas a la inversión reproductiva como así también para ayudarlas a continuar generando empleo y mejorando la calidad del mismo.
Asimismo hacen falta medidas destinadas a mejorar la situación de un vasto sector de la economía atrapado en la informalidad a causa del endeudamiento fiscal y financiero y las dificultades para regularizar al personal.
Para lograr estos objetivos es necesario, entre otras medidas, garantizar una mejor distribución del ingreso, con equidad e inclusión social; modificar el régimen tributario; ampliar el acceso al crédito para las Pymes con tasas adecuadas; facilitar la incorporación de tecnología y las posibilidades de exportación; garantizar protección arancelaria y poner en vigencia el Contrate Argentino y Compre Pyme.
En tal sentido, APYME promueve un Plan hacia el Bicentenario que se concrete en un modelo industrial independiente. Con esta perspectiva coordina acciones con otras entidades empresariales, como la FAA y otras afines en el marco de la CEEN.
En el plano internacional es necesario avanzar en la iniciativa de fortalecer el Mercosur social y productivo ampliando sus relaciones con los demás países latinoamericanos para asegurar lazos de intercambio entre las Pymes de la región y construir una nueva integración con sentido sanmartiniano y bolivariano, en favor de la soberanía, la democracia y la igualdad social.
Buenos Aires, septiembre de 2007
Juan José Sisca Francisco dos Reis
Secretario Presidente
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