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1987 -15 de mayo- 2007
20 años de coherencia

En defensa del Mercado Interno y la Producción Nacional

“Nuclear a los pequeños y medianos empresarios industriales, comerciantes, prestatarios de servicios y productores agrarios con el objeto de promover la defensa de los intereses comunes en el marco de la consolidación de la democracia y el logro de la independencia económica” (1).

Con este propósito fundamental, el 15 de mayo de 1987, en la sede de la Unión Industrial de Avellaneda, representantes del movimiento cooperativo del IMFC de la Capital y de varias provincias fundaron la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME).

La iniciativa se concretó a partir de una entidad preexistente cuyo objetivo central había sido combatir la ley de Entidades Financieras impuesta por la dictadura y Martínez de Hoz. Se inspiró también en las tradiciones históricas nacionales y progresistas del movimiento empresario, como la FAA, la CGE y otras entidades afines.

Sobre esta base la nueva entidad ampliaría sus objetivos hacia la defensa de los intereses globales del sector en todo el país, con la convicción de que “Las Pymes deben y pueden desempeñar un papel dinámico y decisivo en cada etapa del desarrollo, dada su participación actual en el producto y empleo, y su potencialidad para ampliar la producción, generar nuevos puestos de trabajo, desarrollar la tecnología y fomentar el desarrollo regional”.

Resistencia al neoliberalismo
Coherente con estos principios, desde entonces APYME sostiene la necesidad de fortalecer y ampliar el mercado interno, recuperar el papel activo del Estado, cambiar el régimen tributario, fomentar la banca pública y cooperativa  y concretar la redistribución equitativa del ingreso, la industrialización del país y la producción, todas condiciones para que las Pymes puedan desarrollarse.

Tras el fracaso del Plan Austral y la crisis de fines de la década de los ’80, los profundos cambios estructurales a los que fue sometido el país en la década siguiente con la aplicación del “Consenso de Washington” consolidaron  un modelo económico basado sobre la desregulación, las privatizaciones y la apertura irrestricta de la economía.

APYME combatió en forma constante estas políticas y sus inevitables efectos de concentración, desestatización, desindustrialización y extranjerización. Mientras los sucesivos gobiernos destacaban la importancia del sector y prometían desde la “revolución productiva” hasta planes de fomento que jamás llegaron realmente al sector, quedaban en el camino miles de Pymes y otras tantas subsistían en la informalidad.

A lo largo de todo ese proceso, de acuerdo con el principio de realizar  “pronunciamientos y acciones con otras entidades empresariales afines y con organizaciones intermedias de bien público, de profesionales, de cooperativas y gremios”, la entidad participó activamente de los movimientos constituidos para aglutinar fuerzas que permitieran acceder a un proyecto independiente.

Así, APYME fue protagonista en la Marcha Federal del ’94, en la Consulta Popular del Frenapo en 2001 bajo el lema de “Ningún hogar pobre en la Argentina”, y en las manifestaciones contra el ALCA. Fue, además, una  de las pocas organizaciones empresarias que cuestionó desde su origen las nefastas consecuencias del plan Menem-Cavallo, como consta en el documento con fecha del 2 de septiembre de 1992 titulado “Las pequeñas y medianas empresas amenazadas por el plan de convertibilidad”.

En 1996 la entidad presentó en el Congreso las Bases para una Ley de defensa y Desarrollo de las Pymes, cuyos reclamos esenciales nunca fueron atendidos. La propuesta se fue actualizando con el correr de los años en relación con los distintos contextos históricos hasta el presente.

Durante el período de la crisis de 2001 y 2002, todas las delegaciones de APYME mantuvieron una actitud de denuncia y acción contra las medidas antipopulares y la dependencia de las exigencias del FMI y los grupos financieros y especulativos.

La entidad fue parte activa en el reclamo popular que llevó a la renuncia de De la Rúa – Cavallo. En esa etapa sostuvo la necesidad de  salir en forma ordenada de la Convertibilidad y denunció que las teorías del “derrame” sólo favorecían a los grupos concentrados.

La perspectiva actual
Superada esa etapa crítica e instalado electoralmente el actual gobierno, APYME acompañó las medidas referentes a los derechos humanos, el cambio de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, y la supresión de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y el juzgamiento  de quienes aplicaron el terrorismo de Estado.

La política económica del Gobierno, caracterizada por el dólar alto en el contexto de una coyuntura internacional favorable, permitió un principio de desarrollo industrial y de la producción agropecuaria, lo que determinó un crecimiento sostenido de la economía, aunque sectorialmente desigual.

Para que el contexto macroeconómico favorable alcance a todas las Pymes, APYME señala la necesidad de que se implemente una política activa desde el Estado, con una visión estratégica que garantice un desarrollo efectivo en el tiempo y deseche las presiones de los grandes grupos económicos, en su mayoría extranjeros. En tal sentido se ha trazado un Plan hacia el Bicentenario con vistas a un modelo de desarrollo industrial independiente. Con esta perspectiva actúa en conjunto con otras entidades empresarias en el marco de la CEEN.

En el plano internacional, APYME respaldó la iniciativa de fortalecer el MERCOSUR ampliando las relaciones con los demás países latinoamericanos. La entidad se pronunció contra el ALCA y las políticas imperialistas en la Cumbre de los Pueblos de Mar del Plata y en la Cumbre Presidencial de Córdoba, donde se sentaron las bases de un nuevo MERCOSUR con amplio contenido social.

En su visión latinoamericanista y mundial APYME estableció vínculos con organizaciones regionales representativas de las micro, pequeñas y medianas empresas. En 1998 contribuyó a la creación de la Asociación Latinoamericana de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (ALAMPYME), de la que hoy ejerce la presidencia. También fue parte del Foro Social Mundial. Desde estos ámbitos se trabajó para contribuir a una mayor integración, con sentido sanmartiniano y bolivariano.

En esta breve síntesis tratamos de señalar los aspectos fundamentales de la actividad de APYME, que a lo largo de estos años se ha caracterizado por su coherencia y su constancia en la lucha por las reivindicaciones del sector.

Esta actividad ha abarcado también tareas de formación y capacitación, preparación tecnológica, vinculación comercial, ferias nacionales e internacionales y gestiones de vinculación con municipios y autoridades de gobierno que impulsan iniciativas y propuestas a favor del desarrollo de las Pymes.

Con esta visión sostenida desde sus orígenes APYME trata de consolidar las relaciones con otros sectores empresariales, sociales y de los trabajadores con vistas a la conformación de un nuevo modelo de país donde las pequeñas y medianas empresas, urbanas y rurales, sean protagonistas en la construcción de una Argentina más solidaria, más justa, más segura, con plena vigencia de la democracia y la soberanía.

Juan José Sisca
Secretario
Francisco dos Reis
Presidente

Buenos Aires, 15 de mayo de 2007


(1) Extraído de la “Declaración de Principios” de APYME, Avellaneda, 15/05/1987.
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